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Stay hungry, stay foolish

21/03/2013 | por Cecubo

Cuando Boris Gayoso y un servidor decidimos crear Cecubo, hubo dos razones clave: - La motivación de emprender, las ganas de crear una empresa, de hacerla sostenible y rentable. - La vocación de servicio público, de hacer las cosas de otra forma, sabiendo como no nos gusta que sea la consultoría política y teniendo muy claros los tres o cuatros valores necesarios para que Cecubo fuera realmente una empresa que valiera la pena, o como diría el fundador de Honda: una empresa que sirva a los intereses de la gente.

Hoy no puedo decir que ya lo hayamos conseguido pero puedo asegurar que estamos en el camino correcto.

Ser finalista de los Victory Award supone el reconocimiento a una andadura de dos años de Cecubo, a 6 años como profesional en el sector de la consultoría política y de comunicación, casi siempre apasionante.

Como creo que lo importante es estar entre los elegidos y no serlo, he querido escribir este post para agradecer a quienes nos han acompañado, a los que nos acompañan y, al mismo tiempo, aprovechar para hacer tres reflexiones.

Agradecimientos

Este es un reconocimiento con dos padres, varios familiares y muchos amigos.
Imposible sin él: la mitad de este reconocimiento es de Boris Gayoso. No me puedo permitir el lujo de compartirlo porque directamente esta parte es de él.
Fundamental: De la mitad que me queda, tengo que compartir un buen cachito con Daniela Sánchez Valencia, quien nos inició muchos caminos y nos señaló muchas claves para llegar a México. Desde aquí desearle toda la suerte del mundo en su nueva andadura profesional.

Profesionalmente y por ser parte del equipo que vivió el 2012 a nuestro lado, tengo que agradecer también a Marco, por haber confiando en nuestro proyecto y habernos abierto nuestras primeras puertas en México. A Víctor Serrano por su apoyo y sus aportaciones -esas llamadas a las 9.00am en campaña-, por sus momentos grandes y su cercanía. Por último, a los grandes de Creativa Diseño (Lalo y Lulú o #Lalulú como los llamamos en Cecubo), a la brillantez de Ro -tu sí que le sabes, hermano- y a la capacidad de Quique.

Personalmente, tengo que mencionar a María Dolores, a Correa Senior, a Clara, a Nicanor Tischler (síganlo próximamente en nuestro blog), a Ana Presas, a Matilde, y a Ramiriño y el Vasquito -que desde Villaviciosa, 36 siempre creyeron- , y a los amigos que se mantienen a pesar de tantas ausencias.

Tres reflexiones

Equipo. “El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”.Michael Jordan. No nos gusta la personalización del éxito en la profesión. La consultoría es un trabajo en equipo y detrás de toda campaña nunca hay una persona que gana elecciones, o un estratega que hace que un gobierno esté altamente valorado. Siempre hay un equipo y por eso nos gusta valorar a cada una de las personas con las que trabajamos. El branding personal a veces se va de las manos.

Esto es muy grande y largo, llevémonos bien. Despoliticemos la consultoría política. El consultor es consultor y no militante ni portavoz de una campaña. El consultor es un técnico y no una estrella. En la misma línea, el marketing y la consultoría política es una profesión y un mercado en el que se compite con precio y calidad. Evitemos la publicidad negativa sobre nuestros compañeros de profesión. A veces nos pasamos de chismosos y rumorólogos. Podemos asegurar que para vender no hay que contar que has estado con Obama, ni explicar como con tres palabras conseguiste volcar una elección… Pongámonos límites, nos irá mejor.

A pesar de los tiempos, Stay hungry, stay foolishAhora que los tiempos parece que no acompañan para desarrollar ideas e implementar nuevas formas de hacer las cosas, hay que decir que hay quien se levanta cada día por cumplir un sueño o una vocación. Nosotros podemos decir que sí hay mucha gente joven con ganas de comerse el mundo y queremos animarlos a seguir, a empujar, a retorcerse ante las adversidades y las zancadillas. Porque sí hay futuro. También en España. CC Galder, Morillo, Víctor, Álvaro Redruello…


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